Constituye, junto con algunos trozos de lienzo, el único resto de la antigua muralla. Es del siglo XIII y está situada sobre el río Riquer. En el XIX pasó a formar parte de una vivienda. En 2002 se apartaron todos los elementos ajenos y recuperó su forma original. En 2008 se colocó un atril conmemorativo en honor de las obras públicas realizadas por Jaime I.