Este espacio triangular está repleto de excelentes muestras de arquitectura barroca y gótica. En la hoy rebautizada plaza de Ramón y Pelayo, llama la atención la Torre de la Parra, actual oficina de turismo. A su lado, la Casa del Águila es centro habitual de exposiciones del Gobierno cántabro. A continuación, aparece el Ayuntamiento, ejemplo muy representativo de las construcciones nobiliarias en el medio rural de esta zona. La Torre de Don Borja, del siglo XV, unida mediante un patio a otro edificio, constituye la sede de la Fundación Santillana. La siguiente es la Torre del Merino, la edificación más antigua y una de las más atractivas de la vieja plaza del Mercado, que conserva una parte almenada. Por último, está la Casa de los Barreda-Bracho, actual Parador Nacional.