En una pequeña península en un meandro del río Deza, se alza este monasterio benedictino sobre una ermita dedicada a San Lorenzo. Poco después de su fundación en el siglo X fue destruido por Almanzor. Las dos portadas románicas de la iglesia del siglo XII, algunas de cuyas piedras proceden de la capilla visigótica, recuerdan a la del Pórtico de la Gloria. Tiene planta de cruz latina y cuatro naves, tres en el tramo principal y otra en el crucero. Unas enormes columnas con historiados capiteles dividen las naves. Unas escaleras de caracol suben hasta las torres, tres en origen, y descienden hasta la derruida cripta, con columnas y bóvedas de arista, situada bajo la cabecera de la iglesia. Los muros del convento y el claustro están en ruinas, aunque sigue en marcha su restauración. Por la parte trasera del monasterio discurre un paseo fluvial.