El centro histórico conserva algunas construcciones de estilo montañés, como las de la plaza del Ayuntamiento antiguo, casas señoriales y curiosos edificios como El Espolón. Cuenta con dos corros, recintos para el tradicional juego de bolos, el de Campios y el de San Pedro. A finales del siglo XIX, Antonio López, primer marqués de Comillas, transformó el lugar con la colaboración de arquitectos catalanes. Los artífices de la famosa Universidad Pontificia fueron Martorell y Doménech, autor este último de la fuente modernista de la localidad y la reforma del cementerio. En el mismo se observan los restos de una vieja ermita gótica, sobre uno de sus muros se levanta la conocida escultura del ángel de Llimona. La contribución de Gaudí se plasma en la llamada Puerta del Moro y en el interior de la Casa Ocejo. Otros edificios destacados son el hospital, el chalet del Duque y el palacete de la Coteruca. Tiene una bonita playa, a poca distancia de la de Oyambre y sus marismas, que sigue siendo muy visitada en verano. En las inmediaciones, el monte Corona, con una importante masa forestal y varias ermitas, ofrece los mejores miradores de la costa.