Situado a la derecha del palacio de Sobrellano y encargado por el marqués de Comillas en 1883 como lugar de recreo, es uno de los primeros proyectos de Gaudí. El arquitecto catalán ya había trabajado anteriormente en el diseño de mobiliario para el palacio de Sobrellano. Esta curiosa residencia modernista, rodeada de jardines y árboles, se adapta a las irregularidades del terreno. Resalta la torre cilíndrica con azulejos sobre un curioso pórtico con cuatro columnas. Tanto la fachada como la torre están decoradas con figuras de girasoles. En las vidrieras aparecen motivos musicales, como animales tocando instrumentos, y naturales. Otra peculiaridad es que en su construcción se emplearon hierro, ladrillos de dos colores y cerámica vidriada. Fue adquirido hace años por un grupo inversor japonés y transformado en restaurante.