Situado en el Parque Natural de Oyambre, es uno de los principales núcleos del litoral cántabro. Creció en época romana sobre el asentamiento de Vereasueca, fue refugio de pescadores, parada en la ruta costera del Camino de Santiago e importante villa en la Edad Media. De esa época es el santuario de la Barquera, donde se celebra la famosa fiesta de la Folía. Sobreviven ejemplos de su pasado esplendor, como la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, levantada entre los siglos XIII y XVI sobre otro templo románico. Muy cerca se observa el castillo medieval, con los restos de la muralla y la torre del Preboste junto a la puerta de la Barrera. En las callejas del casco antiguo, o puebla alta, destacan el Hospital de la Concepción y el palacio de Corro. También pueden visitarse las ruinas del convento de San Luis, donde se hospedó Carlos V. De los puentes que cruzan la ría, el más interesante es el de la Maza, del siglo XVI y con 28 ojos. Las playas más populares son la de Merón, el Rosal y el Tostadero, en el interior de la bahía. Es, además, punto de acceso desde la costa al complejo de El Soplao, único por sus formaciones y extensión.