La Mola es el nombre que recibe una meseta al este de la isla de Formentera de unos 192 metros de altitud, cuyas vistas son tan impactantes como lo son sus tesoros naturales. En sus parajes se concentran multitud de especies vegetales como el palmito, el pino carrasco y orquídeas de diferentes tipos. En los acantilados de la costa, revoloteando sobre el mar, abundan los cuervos, las gaviotas y los alcaravanes. Si caminamos hasta lo más alto del acantilado, llegamos al Faro de la Mola, que inspiró a Julio Verne para su novela “Héctor Servadac” y en cuyo honor se erigió allí un monumento.
(c) 2009 Rocío Orovengua León