El curioso nombre de este palacete neoclásico se debe al edificio original sobre el que fue construido: una vieja casa de labranza situada en el extremo más oriental de los jardines del palacio de Aranjuez. Carlos IV lo mandó edificar a finales del siglo XVIII y en su construcción colaboraron los arquitectos Juan de Villanueva y su discípulo Isidoro González Velázquez.
Su interior presenta una decoración con muebles y objetos de diferentes épocas. Colgaduras, lámparas, cuadros y relojes, sedas, estucos, bronce, mármol, vidrio, platino y maderas nobles ornamentan las estancias de este palacete siguiendo el diseño del interiorista Jean-Démosthène Dugourc.
© 2009 Rocío Orovenga León