Construida en estilo mudéjar en 1354, cuenta con un precioso artesonado de madera y una curiosa portada plateresca. En el edificio, de planta rectangular, sobresalen las yeserías de muros, jambas, orlas y los 54 arcos, las mejores de su tipo que se conservan. Convertida en iglesia de San Benito, fue lugar de enterramiento de los caballeros de Calatrava, que se hicieron cargo del lugar bajo los Reyes Católicos. Transformada luego en ermita del Tránsito de Nuestra Señora, ahora alberga el Museo Nacional Sefardí. Otra iglesia, la de Santa María la Blanca, fue la sinagoga mayor de la Aljama de Toledo. Hispano-almohade, de 1180, con cinco naves con arcos de herradura y 32 pilares, recuerda a la planta de la mezquita de Córdoba. Dedicada al culto cristiano desde 1405, fue luego asilo de mujeres descarriadas.