El puerto de Mahón, el segundo puerto más grande de Europa y antiguo refugio de las embarcaciones con dificultades o las que les sorprendía el viento de tramontana, es un puerto natural moderno y equipado, pero respetuoso con la naturaleza y el entorno.
Sus anchas aceras, sus impresionantes vistas, la tranquilidad de sus aguas proporcionan la caminante un paseo inigualable y al deportista el lugar ideal para navegar o practicar deportes acuáticos.
Por la noche, se transforma para convertirse en el epicentro de la vida nocturna de la isla, con lugares donde escuchar buena música, cenar suculentos platos, tomar una copa e incluso ir a conciertos de jazz en directo.
(c) 2009 Rocío Orovengua León