En Badajoz, no hay calle que no esté sombreada por hermosos árboles. Tal vez los rigores del estío pacense obligaron desde antiguo a elevar a la categoría de monumentos a sus frondosos parques y jardines. Se recomienda encarecidamente al visitante vagar por el Parque de Castelar con sus impresionantes palmeras whasingtonianas que desafían al equilibrio y que juegan con el viento desde sus elevadas atalayas. Otro parque del que disfrutar es el Parque de la Legión, también llamado Parque de la Trinidad ubicado en las faldas de la Alcazaba y que nos depara impresionantes panorámicas de este conjunto artístico.