Los siete espacios que componen este complejo de ocio y cultura fueron diseñados por Santiago Calatrava y Félix Candela. Cuatro de ellos crean espacios interiores. El Hemisfèric se inauguró en 1998. Esta semiesfera consigue su otra mitad al reflejarse en las aguas del estanque que lo rodea, convirtiéndose en un enorme ojo. Alberga en su interior un Cinemax, 180º de pantalla y en cuatro idiomas. El Oceanogràfic, un enorme nenúfar, es el mayor acuario de Europa. Podemos apreciar los movimientos de los animales como si nos hubiéramos sumergido en el océano. El agua salada se bombea desde la Malvarrosa. El Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, con forma de media crujía de barco al revés, es un moderno museo de ciencias en el que el visitante puede participar activamente. El Palacio de las Artes Reina Sofía está dedicado a la música. Su sala principal es un palacio de la ópera, convertible para ballet; además dispone de un auditorio para 1.500 espectadores, una sala de teatro de cámara y un aula magistral. Existen tres espacios al aire libre: en L’Humbracle arcadas airosas de hormigón blanco encierran un paseo pavimentado con madera de teca en el que crecen palmeras, naranjos y arbustos y flores autóctonos, en el Puente de l’Assut de l’Or, un pilono, el punto más alto de la ciudad, sujeta los cables que, junto con 72 costillas, conforman un puente ligero. El último elemento, aún sin inaugurar, es el Ágora, una enorme plaza cubierta por dos enormes manos entrelazadas en la que se llevarán a cabo conciertos y espectáculos deportivos, como el Open de tenis de Valencia.
(c) 2009 Isabel Ortiz Vera