Fue construido aprovechando la ladera de la montaña en el siglo I. Tiene una capacidad para 8.000 espectadores y unas características acústicas excepcionales. Ha sufrido todo tipo de abandonos e ignominias. La última, que ha terminado con su aspecto original, fue la reconstrucción que sufrió en los años ochenta, en la que se han tapado dos terceras partes de las ruinas de la cavea al construir gradas nuevas, y se ha edificado una nueva y elevada scenae. Ahora es un estupendo y práctico teatro, pero se ha perdido parte de la esencia. Existe una sentencia de derribo para volver a dejar el teatro en su estado primitivo que seguramente no se llevará a cabo.
(c) 2009 Isabel Ortiz Vera