Situado en un lugar de difícil acceso, a 400 metros de altitud y en la sierra de Tramontana, el santuario de Lluch está considerado como lugar sagrado y de peregrinaje. Para muchos es el centro espiritual de Mallorca.
Sus orígenes no escapan a la leyenda. Éstos se remontan a una pequeña capilla del siglo XIII donde se veneraba la imagen de la Virgen que habían encontrado un pastor y un monje.
La basílica actual se levantó entre los siglo XVII y XVIII y presenta estilo renacentista.
De entre todos sus atractivos destaca el llamado Coro de los Niños, donde en la actualidad los niños y las niñas de la escuela de Lluc cantan en público y a diario la salve frente a la imagen de la Virgen.
© 2009 Rocío Orovenga León