A unos 100 km de la costa africana, esta isla permanece en actitud de espera al visitante. De gran extensión y menos poblada que otras Islas Canarias, siempre fue un lugar enigmático por la capacidad que tiene de producir en el visitante sensaciones únicas que se escapan de la posibilidad de ser descritas. Lo habitual es llegar y sorprenderse pero cuando uno se deja atrapar por los encantos del lugar reconoce que Fuerteventura es en realidad un paraíso por descubrir continuamente. Sus playas, volcanes, grandes valles de lava, el sol, las nubes, el viento, la sal son aquí particulares. Difícil de enmarcar en tópicos solo resta decir que la isla te produce una cierta inquietud que deriva en un deseo irresistible de volver para integrarse en su serena y apaciguante energía.
© 2009 Alicia Fernández Bencomo