Templo católico de estilo neoclásico que conforma la cara occidental de la Plaza de San Francisco, intersección de la Calle de Bailén, la Gran Vía de san Francisco y la Carrera de San Francisco, a medio camino entre la Puerta de Toledo y el Palacio Real. Construido en la segunda mitad del siglo XVIII, con proyecto de Francisco Cabezas, destaca por su gran cúpula, de interior facetado en ocho secciones, y cuyas dimensiones -33 metros de diámetro y 72 metros de altura desde el suelo- la convierten en la tercera del orbe cristiano. Su capilla principal está rodeada por otras seis capillas secundarias; sus vidrieras policromadas se construyeron en Alemania, durante los últimos años del siglo XIX. Su excelente colección de pintura incluye cuadros de Francisco Bayeu, Alonso Cano, Carducho, Zurbarán y Goya, además de alguna tela de la pintora barroca Artemisia Gentileschi, de tan grande mérito y tan dolorosa biografía.