La diosa Cibeles, símbolo de las fuerzas telúricas y aquí representada en mármol toledano sobre un carro tirado por leones, ocupa su actual emplazamiento en la plaza que lleva su nombre desde 1895, aunque fue tallada a finales del siglo XVIII. Se mantuvo como fuente -de la que manaba agua de reputadas propiedades curativas- hasta el último tercio del siglo XIX; las bestias abrevaban del pilón dispuesto a tal fin. Mil veces fotografiada, algunas de las imágenes que la muestran están en la memoria de todos: oculta casi por un búnker de sacos terreros para minimizar los daños de los bombardeos franquistas durante la guerra o cabalgada por los aficionados del Real Madrid que, tomándola por el Aneto, se encaramaban a ella provocándole sofocos y alguna que otra mutilación.