Este parque, enclavado en el extremo sudeste de la ciudad, diseñado por el lanzaroteño César Manrique según el estilo tradicional canario y el respeto a la naturaleza, cuenta con varias piscinas de agua salada en medio de las que se levantan islas ajardinadas, fuentes y cascadas. El recinto, que dispone de bares, restaurantes, vestuarios y todo tipo de servicios, se abre a una playa de arena negra que complementa las posibilidades de baño. Instalaciones de todo tipo que hacen del mismo el sitio ideal tanto para actividades turísticas o de ocio, celebraciones de eventos, etc.
© 2009 Alicia Fernández Bencomo