Este espléndido espacio costero comienza a la altura del Castillo San Felipe y enlaza con el barrio de Punta Brava. Es un conjunto de playas de arena negra volcánica, cuyo entorno fue diseñado por el artista Cesar Manrique. La parte superior de la playa está recorrida por un paseo peatonal, ajardinado, con bancos y muy agradable, que hacia el centro se convierte en una amplia plaza, a modo de mirador sobre la playa. A todo lo largo se distribuye una completa red de instalaciones de servicios y esparcimiento, ambientada con una rica vegetación, cascadas de agua marina y cuevas de piedra artificial que embellecen los alrededores y hacen honor a su nombre.
© 2009 Alicia Fernández Bencomo