Este fortín de tipo colonial construido en el siglo XVII para defender a la población de los ataques de piratas y corsarios es hoy un centro cultural municipal y escenario privilegiado para conciertos musicales y exposiciones artísticas. Aparte de baluarte, a lo largo de su historia ha sido lazareto, enfermería, depósito, ciudadela, sociedad de tiro y restaurante. A 50 metros se conserva el antiguo almacén de pólvora o Polvorín, edificación que como su nombre indica se usaba para guardar la pólvora del cercano Castillo San Felipe. Guarnecido a su vez por un muro y una garita, se cubría con una bóveda de medio cañón de mampostería. Era habitual que estuvieran separados del fortín principal por motivos de seguridad.
© 2009 Alicia Fernández Bencomo