Una de las estampas más significativas de Gerona la encontramos junto al río Oñar. Cuando este río pasa por la parte antigua de Gerona, queda encajonado entre numerosas casas colgantes de multitud de colores que parecen suspendidas en el aire formando un enorme enjambre a ambos lados del agua. Durante casi un kilómetro, cientos de casas suspendidas en vigas pueden observarse desde cualquiera de los puentes que atraviesan el río.
Estas sucesiones de edificios antiguos construidos a lo largo de siglos tienen sus fachadas pintadas siguiendo una variada y colorida paleta cromática, obra de los pintores Enric Ansesa y Jaume Faixó y de los arquitectos J. Fuses y J. Viader.
© 2009 Rocío Orovenga León