A mediados del siglo XVI, el rey Carlos I encargó la construcción de esta hermosa fortaleza con forma estrellada. Situada en una punta de la sierra marítima a una altura de 60 metros sobre el nivel del mar, su misión consistía en defender la bahía de Rosas de los piratas que llegaban por el mar. En el año 1814, durante la guerra con los franceses, el castillo fue atacado por las tropas napoleónicas ocasionándole números daños y desperfectos. En 2002 se procedió a su restauración para posibilitar su apertura a los visitantes.
© 2009 Rocío Orovenga León