Ideado por Antonio Gaudí y construido entre 1910 y 1914, este monumental parque situado en la parte alta del barrio de Gràcia ofrece una de las mejores vistas de la ciudad. En sus orígenes fue concebido como una moderna urbanización de lujo, pero el proyecto fracasó y afortunadamente acabó convirtiéndose en un incomparable parque público. Su hipnótica construcción, las singulares formas revestidas de cerámicas de colores y las fantásticas estructuras de piedra que adornan su recorrido trasladan al visitante al mundo mágico de Gaudí. En 1994 fue declarado por la UNESCO Monumento artístico de protección internacional, distinguiendo así una de las obras modernistas más significativas del mundo.