Kilómetro cero del rompeolas de todas las Españas, pasmo de visitantes y orgullo de propios a pesar del detestable gusto, municipal y espeso, con que los últimos regidores han mancillado su ahusada planta -jardineras imposibles, farolas fernandinas, osos, madroños y otras baratijas… últimamente le ha caído encima una especie de ballenato varado de hierro y cristal que cubre la entrada del enlace ferroviario: en los días soleados deslumbra, y en los grises sólo molesta-, la Puerta del Sol es obligado punto de referencia de turistas, isidros, ociosos o compradores de muy diferentes cosas. También acuden a su reclamo letraheridos, que alguno queda, anhelantes de saludar al fantasma de Quevedo, que pegaba estocadas en San Felipe el Real, o a don Ramón María del Valle Inclán, que se paseaba por ella todo genio, displicencia y botines blancos de piqué, dispuesto siempre a enredarse en una pendencia con quien le mirara mal o le llevara la contraria, aunque solía terminar tomándose un burgués cafelito con media en la Granja del Henar, unos cientos de metros más arriba. La abigarrada colección de comercios, arquitecturas de diverso mérito -quizá el edificio que hoy ocupa la Comunidad de Madrid, antiguo Ministerio de la Gobernación, banal armatoste neoclásico de Jaime Marquet erigido en 1768, sea el más conocido- y obras inacabables, lleva casi cinco siglos siendo escenario de desfiles triunfales, tumultos, magnicidios, asonadas, levantamientos y celebraciones, desde las escaramuzas de los comuneros, sección madriles, a principios del XVI, a la explosión de júbilo popular del 14 de abril de 1931, pasando por el motín de Esquilache, las sangrientas jornadas de 1808, en las que manolos y chisperos rajaban con sus facas lo que se les pusiera por delante, la proclamación y posterior quema de la Constitución de 1812, la revolución de 1854, el intento de acabar con la Isabelona en 1861, el asesinato a tiros de Canalejas, que miraba libros, el pobre, ajeno a la vesánica libertaria, o tantos otros fastos, tantas ebriedades de sangre o de vinacho y uvas moscatel
(c) 2009 Alberto Jiménez Rioja