Durante la posguerra, una de las diversiones gratuitas que la ciudad ofrecía, además de la dominical misa de doce, era acercarse hasta aquí a mirar las obras de los rascacielos -proyecto de los hermanos Otamendi- con pasmo más bien paleto. El Edificio España se construyó entre 1947 y 1953, mientras que la Torre de Madrid data de 1957; sus 142 metros hicieron de ella el edificio más alto de la capital hasta la erección de la Torre Picasso. El otro plato fuerte de la Plaza, confluencia de la Gran Vía, la calle Princesa y la Cuesta de San Vicente, es la fuente dedicada a Cervantes, iniciada en 1928: el escritor se sienta en un pedestal y el hidalgo y su escudero se yerguen a sus pies. Otros personajes, como Dulcinea, fueron añadidos posteriormente.