Fundado en 1559 por doña Juana de Austria, hija de Carlos V, se encuentra en la plaza del mismo nombre, a un par de minutos de la Puerta del Sol. Monasterio de monjas de clausura -clarisas franciscanas descalzas- fue, desde su inicio, refugio de personas reales (Fernando VII, el indeseable, era muy afecto a los soconuscos y ojenes de las soras: entre fusilamiento y conspiración pasó aquí muchas mañanas relajadas) y de señoras de la Grandeza que, muy a menudo, aportaban a la institución suntuosas obras de arte en calidad de donaciones o como parte de sus ajuares: la colección de pinturas, tallas religiosas y tapices que conserva es de las mejores de España, y su magnífica escalera principal produce perdurable impresión en quien la contempla por primera vez.