Construida en piedra berroqueña el año 1778 sobre proyecto de Sabatini y a instancias de Carlos III, sus cinco vanos -tres con arco de medio punto y dos laterales con arco adintelado, coronados por cuatro estatuas de niños y otras tantas de virtudes cardinales- se alzan entre las calles de Alcalá, Alfonso XII, Serrano y Salustiano Olózaga y a pocos metros de la entrada principal del Retiro. Dio paso durante años a las ovejas del Honrado Concejo la Mesta y, a lo largo de sus dos siglos largos de existencia, ha sido telón, percha y parapeto de cosas que van desde los disparos de los partidarios fernandinos en 1823 a retratos gigantescos de Lenin y Stalin en la Guerra Civil.