Plaza casi rectangular situada en el corazón de Madrid, cuyo trazado definitivo responde a un diseño de 1844. La delimitan dos de los edificios señeros de la capital: el Palacio y el Teatro Real. Este recinto alberga además artísticos jardines barrocos y una colección de esculturas, cuya pieza central es la estatua ecuestre de Felipe IV, que se remonta al siglo XVII. La plaza está bajo custodia de veinte reyes españoles, cuyas estatuas de piedra caliza se distribuyen en dos hileras a ambos lados de los jardines. Es sabido que, durante las mágicas noches del verano, han bajado a veces de sus pedestales para mejor atender las conversaciones de quienes se aman muy verdaderamente y, conmovidos al ver cómo el deseo los arrebata, han derramado lágrimas de añoranza y rocío.