La vía que fue conocida como Paseo Nuevo de las Delicias de la Princesa o Avenida de la Libertad (amén de otras toponimias menos gratas), prolongación del Paseo del Prado y de Recoletos, es una avenida de más de seis kilómetros que atraviesa Madrid de sur a norte, desde la Plaza de Colón a la M-30. Es ancha, tremenda, excesiva en casi todo: en dimensiones, en tráfico, en altura de los edificios aledaños. El antiguo espacio por el que discurría el arroyo de la Fuente Castellana es hoy ecosistema de uno de los núcleos financieros de la ciudad, Azca, del estadio del Real Madrid (que, construido sobre los terrenos del antiguo hipódromo, ha seguido siendo escenario de otra clase de galopadas, desde las de Paco Gento antaño a las de los metrosexuales al uso hogaño) y conserva algunos restos, pocos, de su aristocrático pasado. Gran interés tienen el Museo de Ciencias Naturales, con su jardín de época, y la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales, antiguo Palacio de Exposiciones para la Exposición Nacional de Industria y de las Artes, con su arquitectura de hierro y cristal.
El visitante, si escoge buen momento para pasear por esta descomedida calle -veranos, madrugadas, festivos por la mañana-, disfrutará además de ministerios (nuevos), cubos constitucionales, museos al aire libre, rollers, skaters, fuentes, plazas y, en algunos tramos, una sorprendente población arbórea de muy fornidos y añosos ejemplares.
(c) 2009 Alberto Jiménez Rioja