Se encuentra situado en la parte baja de la ciudad, justo al lado del mar y fuera de la antigua muralla. Fue mandado construir a principios del siglo II d. C. por un alto cargo religioso romano. El edificio presenta forma elíptica y está edificado sobre una pendiente. Para aprovechar la topografía del terreno, parte de las gradas fueron construidas y otra gran parte talladas sobre la roca.
Durante las persecuciones de los cristianos en el año 250 d. C, en este anfiteatro fueron quemados los santos tarraconenses Fructuoso, Augurio y Eulogio.
A finales del siglo VI d. C., se construyó sobre la arena una basílica visigótica y a mediados del siglo XII se levantó sobre los restos del anfiteatro y de la basílica una iglesia románica llamada Santa María del Miracle.
© 2009 Rocío Orovengua León