La visita de los tramos que se conservan de la antigua muralla romana constituye el paseo arqueológico. Estos tramos rodean el núcleo antiguo de la ciudad y por la noche adquieren una belleza especial al estar iluminados en toda su grandiosidad.
Las murallas de Tarragona fueron construidas entre finales del siglo III a. C. y principios del siglo II a. C. En sus orígenes, llegaron a medir más de 4 km de longitud, pero en la actualidad tan solo se conserva un kilómetro.
De estos restos son muy famosas las tres torres llamadas del Arquebisbe, de Cabiscal y de Minerva, que fueron edificadas para defender los puntos más vulnerables de la ciudad.
© 2009 Rocío Orovengua León