Se la mira y calma, en un acto reflejo se respira hondo. Es clara, elegante, noble, amiga de las palmeras y el cielo. La fastuosa cúpula áurea se yergue con las demás sobre las terrazas y azoteas del casco antiguo engalanando el hermoso mar gaditano y el apacible Campo del Sur. Sus formas onduladas han sido comparadas con el baile de las olas. Los 116 años que se emplearon en su construcción –comenzada por Vicente Acero- determinó su estilo mezcla de barroco, neoclásico e incluso rococó. La piedra ostionera, típica de la provincia, que contiene restos de crustáceos y conchas del mar, contribuyó a la construcción de esta espléndida obra. La planta tiene forma de cruz latina, consta de tres naves, fuera vemos un cuerpo central y dos torres laterales, dentro están separadas por columnas corintias. Tiene varias capillas. En su cripta se encuentran enterrados, amén de algunos obispos, dos gaditanos ilustres: el músico Manuel de Falla y el escritor José María Pemán