Fue construido a principios del siglo XVIII en un lugar estratégico de la playa de la Caleta, en una pequeña isla, para defender el norte de la ciudad.
Algo de catártico se experimenta en el camino por el malecón que lleva hasta el castillo si se hace al atardecer, es un verdadero espectáculo cuando la marea está alta, parece que se anda sobre las aguas mientras la luz caprichosa del crepúsculo ofrece cada día una obra de arte de la naturaleza.