Desde hace miles de años el hombre sabe que la tierra es quien le provee de la energía necesaria para vivir, para desarrollarse, para crecer, pero en ninguna parte del mundo esa energía es tan real, tan palpable como en Guatemala.
Guatemala es un pequeño país ubicado en el centro del continente americano, pero es más que eso, Guatemala es el ombligo del mundo.
En sus treinta y siete volcanes, cuatro de ellos en actividad, la madre tierra nos muestra toda su fuerza, y convoca a los antiguos dioses para proteger de su furia a la población, una de las más antiguas del planeta.
Los habitantes de Guatemala tienen el orgullo de ser los descendientes del pueblo más sabio y misterioso que habitó este mundo, los Mayas. Todavía existen veintidós grupos descendientes de los antiguos guerreros, matemáticos y astrónomos. Más del ochenta por ciento de la población sabe que sus ancestros construyeron el imperio mas vasto del continente americano...
La Ciudad de Guatemala tiene más de tres millones de habitantes, que han heredado el gusto por ganarse la atención del visitante con sus ropas coloridas y su eterna sonrisa, mostrando que es posible la convivencia de tantas etnias distintas.
Quetzaltenango, es la segunda ciudad, en Las tierras Altas Occidentales, con casi medio millón de pobladores, principalmente de las etnias Man y Kiche.
Una fecha imprescindible para estas dos ciudades y para otras más pequeñas, pero más tradicionales, es la Semana Santa, donde las alfombras para las procesiones son elaboradas con flores, frutas y aserrín colorado, un trabajo de devoción y artesanía inigualable.
El treinta y ocho por ciento del territorio guatemalteco está protegido por la Ley de Parques Nacionales, lo que ha dado lugar a una biodiversidad única en su tipo y que constituye, según la UNESCO, una de las diez primeras del mundo. Al recorrer estos parques protegidos, el visitante no sólo encuentra una flora y fauna nunca vistas, también se deslumbra ante un mundo arqueológico con más de veinte cinco mil años de antigüedad, con más de cien ciudades que aun no han sido desenterradas, incluyendo gigantescas pirámides, más grandes que las de Egipto.
Guatemala es un país que merece la pena ser visitado. Se trata de un territorio pequeño, fácil y rápido de recorrer, en el que se encuentran sitios nunca vistos, lagos montañas, volcanes, ríos, cuevas, valles, bosques y costas al Océano Pacífico y al Mar Caribe, sin olvidar su excelente hostelería y hostería, que nada tiene que envidiar a la de otros centros turísticos del mundo.
Pero hay algo muy importante que ningún visitante puede perderse: el chocolate de Mixco, cuyo proceso de elaboración ha sido declarado Patrimonio Cultural Intangible de la Nación. Este procedimiento está integrado en las tradiciones sociales, de alimentación, culinarias y gastronómicas del país, y es conocido únicamente por cincuenta y cuatro mujeres autorizadas. Se trata de un proceso completamente artesanal que se realiza en los molinos de nixtamal, que sirven para moler el cacao y crear variedades, como choco-canela, vainilla y arroz. Degustar el chocolate Mixco es incorporarse a ese mundo ancestral que habita en cada rincón de Guatemala y es una razón más de orgullo para el pueblo guatemalteco.
© 2009 César Leo Marcus