Los ritos religiosos mayas tienen por objeto asegurar que el Sol, la Luna, los Planetas, y las estrellas continúen sus caminos por el Cielo. En la visión cósmica maya el hombre tiene su parte en todas las cosas y necesita agradar a los Dioses para que esto ocurra. Por ello, si los rituales no se celebran de la forma correcta, el ciclo se romperá y el mundo se acabará. Actualmente, los descendientes de aquellos astrónomos y matemáticos llevan sus ofrendas a Maximón, el santo de Santiago de Atitlán, el que les concede sus deseos, y el Universo sigue girando. Maximón es un extraño personaje. Es un santo de madera al que se ofrecen flores, cerveza, alcohol, frutas, cigarros y dinero. Es el fruto de la unión de un antiguo Dios Maya, de Judas Iscariote y de San Simón. Los creyentes le encienden los cigarros en la boca y, mientras fuma, le encomiendan sus deseos más íntimos.
En Santiago de Atitlán la gente viste aún sus ropajes típicos. No lo hacen para agradar al turista, como en otros lugares, sino para demostrar su rango social, por ejemplo, los hombres con pantalones cortos, hasta la rodilla, de color blanco con rayas lila, finamente cosidos, y ajustados en la cintura con una faja larga, muestran que tienen dinero, pero si visten pantalones sencillos, de color blanco, sin rayas ni faja, indican que su clase es inferior. El domingo la gente en la iglesia exhibe su rango social haciendo uso de los colores y de bellos ropajes. Cuanto más multicolor es un traje mayor es el linaje de quien lo viste. Las mujeres lucen vistosas blusas o “huipiles”, tejidas en algodón blanco con franjas verticales rojas y moradas, con diseños geométricos, en forma de serpiente, o con pequeñas aves multicolores bordadas en el talle. Las faldas están hechas de una sola pieza de tela, de vivos colores, enrollada alrededor del cuerpo y, alrededor de sus cabezas, lucen una cinta multicolor, llamada "tocoyal", que mide aproximadamente quince metros. En su mayoría hablan el Tzutuhil, idioma local, y una de las lenguas mayas.
La iglesia más importante y, por tanto, digna de ser visitada, es la de Santiago Apóstol. Construida en I547, su particularidad radica en que esta colmada de santos vestidos con los trajes tradicionales de los mayas. En el púlpito hay símbolos y dioses mayas: mazorcas de maíz, quetzales y la figura de Yun Kax, dios del maíz.
En Santiago de Atitlán se celebran varias fiestas y procesiones, por ejemplo, el 25 de julio, fiesta titular en honor del patrono Santiago Apóstol, con bailes y el paseo del santo por la ciudad. Otra conmemoración muy especial es la representación de la Semana Santa, la Pasión en vivo, el Jueves Santo, y la procesión de Jesucristo el Viernes Santo, por la mañana, seguida del Santo Entierro por la tarde. Curiosamente, la festividad de Maximón se celebra en la Semana Santa.
Santiago de Atitlán está asentado en un terraplén de lava quebrada, indicio de la actividad volcánica de hace millones de años, ya que se encuentra al pie de los volcanes de Tolimán (3,158 m.) y Atitlán (3,537 m.), y a orillas de la bahía de Santiago, en el Lago Atitlán.
© 2009 César Leo Marcus