Entre los Virreinatos y Reinos que fundaron los españoles en América, luego del descubrimiento, uno de los primeros fue el Reino de Guatemala, también conocido como Capitanía General de Guatemala, dentro del Virreinato de la Nueva España, que abarcaba lo que hoy conocemos como Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Belice, y Chiapas, en el sur de México.
En 1524 se fundó la primera capital del Reino de Guatemala, pero debió mudarse dos veces por diferentes motivos, hasta que en 1543 se edifica la majestuosa ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, actualmente la Antigua Guatemala, construida por el ingeniero Juan Bautista Antonelli, sobre la base de un desarrollo de gran ciudad española, similar a las ciudades de Andalucía, afianzando el lugar que luego ocuparía, al ser declarada la Capital Colonial Española de Centroamérica.
Durante su época de crecimiento y esplendor fue conocida como una de las tres ciudades más hermosas de las Indias Españolas, hasta que en 1773 sufrió dos grandes terremotos, que la destruyeron en gran parte. Las edificaciones que sobrevivieron sufrieron graves problemas estructurales, y los españoles comprendieron que debían reconstruir la nueva capital en un lugar más seguro, por lo que en 1776 inauguraron la ciudad de Nueva Guatemala de la Asunción, hoy conocida como Ciudad de Guatemala, a sólo cuarenta kilómetros de Antigua.
Pero no todos se fueron, los nativos que conocían a la madre tierra se quedaron y conservaron el esplendor de la ciudad, reconstruyendo las casas y apuntalando los edificios, con tanto acierto que, en 1979, la ciudad de Antigua Guatemala fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.
La realidad es que los terremotos que perjudicaron su desarrollo, y frenaron su crecimiento y modificación naturales, impidieron que “la modernidad” y “el progreso” llegasen a sus puertas. La Antigua Guatemala, la Ciudad de Santiago de los Caballeros, ha permanecido detenida en el tiempo, recordando la grandeza de la capital de la capitanía general del reino que floreció hace cuatrocientos años.
La ciudad aún conserva la belleza de sus edificaciones del siglo XVI, y puede ser recorrida a pie a través de sus calles empedradas y bien trazadas. Muchos la conocen como la "ciudad de las perpetuas rosas", y por sus celebraciones religiosas, muy elaboradas, como Semana Santa y Pascua de Resurrección.
Antigua tiene un gran acervo cultural, por ejemplo, aún sobrevive el edificio original de la tercera universidad de América, la Universidad de San Carlos de Borroneo, fundada por Carlos II en 1676, y declarada Pontificia por el Papa Inocencio XI en 1687, actualmente convertida en museo y sede de conciertos de música clásica.
Antigua es uno de los lugares más populares y reconocidos para aprender español. Su fama se basa en la gran cantidad de colegios o escuelas de español para extranjeros. Es paradójico que los turistas americanos, asiáticos y europeos aprendan, en aulas del siglo XVI, el idioma que hace cinco siglos desconocía la población indígena.
Otros lugares imprescindibles son el Palacio de los Capitanes Generales, el Museo de Armas de Santiago de los Caballeros, el Museo del Libro Antiguo, sus espléndidas iglesias barrocas.
Importante atracción son sus parques y plazas, sus mercados de artesanías y sus múltiples comercios, que trasladan al visitante a la época colonial, a la España antigua, a la vida lenta del siglo XVI, impregnadas de una serenidad mágica que invita a quedarse, a recorrer las típicas y animadas calles de la noble ciudad de Santiago de los Caballeros, y a admirar las fachadas de sus edificios, bellas y orgullosas de las huellas que en ellas ha dejado el paso de los siglos.
© 2009 César Leo Marcus