“Aquí escribiré unas cuantas historias de nuestros primeros padres y antecesores, los que engendraron a los hombres en la época antigua, antes que estos montes y valles se poblaran, cuando no había más que liebres y pájaros, según contaban; cuando nuestros padres y abuelos fueron a poblar los montes y valles ¡ Oh hijos míos! ”.
Así comienza el Memorial de Sololá o Memorial de Tecpán Atitlán, Anales de los Cakchiqueles o Anales de los Xahil. Este documento de la cultura maya fue escrito originariamente en idioma cackchikel, con la ayuda de caracteres latinos propios del castellano, entre 1573 y 1610, por dos miembros de la familia Xahil, Francisco Hernández Arana y Francisco Díaz, y traducido al español por el guatemalteco Adrián Recinos.
Este documento es especialmente importante porque relata la vida en la tierra de Sololá que, al igual que en la actualidad, estaba ocupada por tres grupos indígenas, los quichés, zutuhiles y cakchiqueles, quienes, a partir de 1.300, mantuvieron feroces combates por el territorio, que culminan el 20 de febrero de 1524, cuando el poderoso ejercito del Rey Quiché se enfrentó a los conquistadores españoles en la batalla Pinal. Según relata este documento, fue en esa batalla donde el Jefe Quiché resultó mortalmente herido por la espada de don Pedro de Alvarado, quien le atravesó el pecho, momento en el que un Quetzal se posó sobre el cuerpo sin vida del jefe indígena para rescatar su alma y llevarla junto a los dioses.
En la actualidad estas historias y leyendas ayudan a la convivencia de las tres etnias, que continúan hablando los tres idiomas mayas originales: Quiché, Tzutuhil y Cakchiquel.
La ciudad se encuentra a 2,115 metros sobre el nivel del mar y a 140 kilómetros de la Ciudad Capital de Guatemala. El entorno no ha cambiado en los últimos mil años, cuando, en tiempos prehispanos, fue fundada por los indígenas. Hoy en día la ciudad de Sololá se caracteriza por su clima templado y suave, abundantes lluvias y un suelo fértil por naturaleza, razones que favorecen todo tipo de cultivos, como cafetales, hortalizas y una gran variedad de flores tropicales.
Una de las costumbres más tradicionales entre los habitantes de Sololá se refiere al matrimonio y a la forma de pedir la mano de la novia. Si bien inicialmente tiene las características de un pacto social, regido por las viejas tradiciones mayas, posteriormente, se legaliza mediante un matrimonio civil y religioso. Este último consiste en una ceremonia, en la que se mezclan las religiones y donde el rito católico se funde con las tradiciones mayas.
En la ciudad de Sololá se encuentra la sede de la Alcaldía o Autoridad Indígena, que representa a todas las etnias que habitan la zona. En la esquina norte de la Plaza Central se encuentra el edificio principal, en uno de cuyo salones se reúne la cofradía Qa’tba’l Tzij, encargada de las actividades religiosas y de la custodia de las reliquias. Destaca, asimismo, el gran salón decorado con el calendario sagrado Maya e imágenes de Tzolkin, donde se reúnen los sesenta jefes de las etnias de la zona.
Al igual que en otras ciudades vecinas, el mercado de la plaza central es la punto de atracción más importante. En los viernes de mercado los puestos muestran rarezas como tecomates, maíz rojo y piedras para moler.
El 15 de agosto la ciudad de Sololá celebra la fiesta llamada Nim Akij Sololá, que significa Día Grande de Sololá, día de feria y día grande en el que los indígenas ejecutan sus bailes folklóricos vestidos con sus tradicionales y coloridos trajes.
© 2009 César Leo Marcus