Uno de los destinos más visitados, a orillas del Lago Atitlan, es San Pedro La Laguna, debido a que es el lugar mejor preparado para el turismo, por su tranquilidad y variedad, tanto en gastronomía como en hospedajes, e ideal para descansar y pasar varios días.
San Pedro La Laguna goza de un clima templado, con un ciclo anual que consiste en una estación lluviosa y otra seca, ambas más o menos de igual duración. Está ubicado a unos 3.000 metros de altura sobre el nivel del mar y al encontrarse sobre la ladera del volcán San Pedro, tiene sus calles empinadas y rellenas de adoquines. Hay muchos bares, restaurantes, venta de artesanías, un mercado de frutas y verduras, e Internet, algo no común en otros pueblos. La calle principal baja directamente al muelle de pescadores… La población estable no supera los cinco mil habitantes, en amplia mayoría descendientes de los antiguos mayas, vestidos con su indumentaria y los colores típicos, como el refajo o falda de colores, que usan tanto hombres como mujeres.
La pesca en el lago de Atitlán es una actividad que ocupa, a tiempo parcial o total, a varios cientos de pescadores. El producto de la captura es destinado al consumo familiar y a la venta en el mercado. No tema subir a las canoas nativas, hechas con troncos ahuecados, reforzadas con tablas a los lados, y conducidas por grupos de hombres que reman en posición vertical, con un experto en la popa dirigiendo la nave, mientras que el hombre en la proa rompe la fuerza de las olas que levantan los vientos que soplan súbitamente. Es una experiencia inigualable… También hay lanchas grandes, manejadas por tripulaciones municipales, que realizan viajes diarios a los pueblos vecinos...
Aunque resulte insólito, en San Pedro Laguna existen varias escuelas excelentes de español. San Pedro, Flor de Maíz, Mayab y Casa Rosario, son lugares donde los turistas americanos, europeos y asiáticos aprenden el castellano, como segunda lengua, y lo califico de insólito porque estas escuelas están en medio de un pueblo que habla en su mayoría la lengua Tz’utujil, una de las tantas lenguas mayas.
El nombre original era San Pedro, igual que el volcán. Posteriormente, fue conocido como San Pedro Patzununá y en diversos documentos aparece como San Pedro Tzununá, San Pedro Zununá o San Pedro Sununá, hasta que en el año de 1643 llega la orden del rey de España de que todos los apellidos indígenas y los nombres geográficos fueran castellanizados, y allí nace el apelativo “La Laguna”, para diferenciar el lugar de otros pueblos, nombrados en homenaje a San Pedro.
En época colonial llegó a contar con seis iglesias. En la actualidad, por diferentes motivos, sólo queda la Iglesia de San Pedro, con la estatua del santo patrono en sus amplios jardines. Esta iglesia tiene la particularidad de que sus santos se encuentran en nichos muy altos, en lugares inaccesibles al común de la gente, y es habitual ver a los nativos rezando, siguiendo las tradiciones de sus ancestros mayas, dejando maíz, cigarros y frutas en el suelo de la iglesia, para satisfacer a sus dioses y a sus muertos.
Una de las caminatas más interesantes es la subida al volcán San Pedro (3.020 m.), al que se asciende por senderos acotados. Recomendamos la aventura de unirse a un grupo con un guía y realizar el esfuerzo de subir. El recorrido es único, pasando entre cafetales, maizales y campos de frijoles, garbanzo, maní, chile guaque y aguacate. Lleve su cámara fotográfica porque la vista del Lago Atitlán que se muestra desde el mirador es maravillosa.
© 2009 César Leo Marcus