Uno de los espectáculos más impresionantes que ofrece el desierto de Atacama ocurre en la Cordillera de los Andes, a 4.200 metros sobre el nivel del mar, en el Tatio. Allí, un campo geotérmico, cercano al volcán del mismo nombre, conduce agua hirviente hasta la superficie, formando el campo de géiseres más grande del hemisferio sur. A primeras horas de la madrugada, los cerca de 80 cráteres liberan violentos chorros de agua hirviente y vapor, que nos ofrecen una visión estremecedora.
Para presenciar este extraordinario fenómeno es necesario planificar muy bien la visita. La actividad de los géiseres se concentra durante el amanecer, entre 6 y 7 de la mañana, cuando la temperatura ambiental desciende por debajo de los cero grados Celsius. Su exploración sin la ayuda de un guía resulta peligrosa pues los blandos terrenos que rodean las pozas de agua suelen presentar elevadas temperaturas y se han registrado algunos accidentes en ocasiones en que no se han respetado las medidas de seguridad.
En San Pedro de Atacama se pueden contratar servicios para efectuar visitas guiadas, que parten a las 4 de la mañana y tardan 2 horas en recorrer los difíciles caminos empedrados que dan acceso al Tatio. Para subir los 90 kilómetros que separan ambos sitios, se le aconseja a los turistas abrigarse para resistir la temperatura del amanecer, pero también llevar traje de baño para disfrutar de los pozos de agua termal en los que es posible bañarse. Sin duda un baño en una poza termal del Tatio resultará en una experiencia sobrecogedora, bajo un cielo de un intenso azul y columnas de vapor elevándose en las cercanías sobre un terreno de colorido suelo, mientras se observa la salida del sol tras los cerros y volcanes de la cordillera.
El agua que brota de las profundidades emana a 85 grados Celsius aportando la humedad suficiente para permitir la presencia de una abundante fauna y el desarrollo de ciertas especies vegetales. Durante el viaje es posible observar ñandúes, vicuñas y llamas, así como diferentes tipos de aves.
Se estima que anualmente son más de 100 mil personas las que provenientes de todo el mundo visitan este imponente y misterioso lugar. Para acceder es necesario alcanzar la ciudad minera de Calama, en el corazón del desierto de Atacama, y desde allí continuar vía Chiuchiu, en automóvil, pues no existe ningún tipo de trasporte público. La forma más común, sin embargo, es acceder a San Pedro de Atacama, poblado que se encuentra cercano a muchos atractivos naturales, y contratar un servicio de traslado turístico.
© 2009 Felipe Hidalgo Osorio