El Valle de la Luna es otra de las maravillas y curiosidades geológicas que el Desierto de Atacama le brinda a sus visitantes, actualmente es uno de los destinos turísticos más requeridos y renombrados de Chile. Se ubica en medio de la Cordillera de la Sal a más de 2500 metros por sobre le nivel del mar. Su clima es implacable, extremadamente seco y casi completamente carente de flora y fauna, lo que lo convierte en uno de los sitios más inhóspitos del planeta. Sin vida, sin humedad, absolutamente desolador.
Ubicado a menos de 15 kilómetros de San Pedro de Atacama, el Valle de la Luna no es solamente uno de los más hermosos parajes del desierto, sino también uno de los más accesibles, pues se encuentra a orillas de un viejo camino que se recorre fácilmente en automóvil o bicicleta desde el cercano poblado.
Resulta difícil describir el peculiar paisaje que ofrece esta pequeña depresión de 500 metros de diámetro. El paisaje está compuesto de curiosas formaciones rocosas y salinas, esculpidas por vientos, lluvias e inundaciones que actuaron durante decenas de miles de años y que hoy nos presentan un panorama de incomparable belleza. Los visitantes deben trepar una gran duna que les dará acceso a una vista impresionante, llena de relieves, lagos secos convertidos en salares, colores y texturas desérticas con un singular parecido a lo que se conoce de la superficie lunar. El visitante requiere efectuar ciertos esfuerzos físicos por lo que se recomienda el uso de ropa cómoda y portar cantidades de agua para paliar el cansancio y la deshidratación. Una vez arriba el esfuerzo habrá valido la pena.
El colorido de las esculturas naturales depende de la inclinación del sol y varía en tonos marrones, rojizos, amarillos, azules y violetas según la hora. Se aconseja la visita durante el anochecer para contemplar el ocaso y el cielo nocturno infinitamente estrellado. Los volcanes Lázcar y Licancabur son el telón de fondo de esta escena soberbia. Si uno tiene además la suerte de visitarlo durante una noche de luna llena, los pilares de piedra se iluminarán con brillos plateados que nos transportarán a un escenario propio de películas de ciencia ficción.
El visitante entusiasta puede aventurarse en una caminata de 4 horas por un sendero de excursión para observar más de cerca las diferentes estructuradas erosionadas y la textura de los terrenos. La corteza terrestre ha esculpido también numerosas cavernas a las cuales es posible acceder durante el recorrido. La excursión puede llegar a ser extenuante pero la emocionante experiencia y las impresionantes fotografías que pueden hacerse compensarán el agotamiento.
Sin duda el principal atractivo que este lugar mágico ostenta es su espectáculo desolado y silencioso, que insta a la meditación y la reflección, sobretodo durante las noches de luna llena, cuando presenta un aspecto nuevo, elegante y majestuoso. De día también puede practicarse el sandboard, la escalada libre y paseos en bicicleta.
Puede visitarse durante todo el año.
© 2009 Felipe Hidalgo Osorio