Poco queda de lo que alguna vez fuera una hermosa y apacible ciudad colonial. Actualmente Santiago está convertida en una moderna y agitada metrópolis de 6 millones de habitantes, en un agitado centro financiero y en el centro de la actividad política y económica de un país en vías de desarrollo.
La capital de Chile fue fundada en 1542 a los pies de la Cordillera de los Andes, en medio de un valle atravesado por el río Mapocho, que nace en las cumbres cordilleranas que se alzan 6000 metros por sobre la ciudad.
La avenida principal, comúnmente llamada “Alameda”, cruza el centro de este a oeste y circunda la Plaza Baquedano, emblema de la ciudad. Cercano a este hito urbano, encontramos el barrio Bellavista, un sector bohemio dedicado a la cultura, el arte y la entretención nocturna. Para acceder debemos atravesar el río y pasar frente a la escuela de derecho de la Universidad de Chile, otro edificio interesante. En Bellavista también se ubica una de las 3 casas que Pablo Neruda tuvo en Chile, “la Chascona”, convertida hoy en un atractivo museo.
La plaza Baquedano también es cercana al cerro Santa Lucía, cuyo castillo, terrazas y piletas ofrecen quizás el más hermoso paseo de Santiago. Una larga y angosta área verde que bordea el río llamada “parque Forestal” también tiene su origen en la plaza Baquedano, y termina algunos kilómetros hacia el oriente al toparse con la estación Mapocho, una vieja estación de trenes convertida hoy en centro cultural y diseñada por Gustavo Eiffel, el mismo que según dicen levantó una torre allá en Francia. El parque Forestal fue construido con ocasión del Centenario de Chile, en 1910, al igual que el extraordinario edificio del Museo de Bellas, que se ubica al interior del parque y que conserva importantes piezas del patrimonio escultórico y pictórico del país.
Santiago es una ciudad moderna que ha perdido la mayor parte de su patrimonio arquitectónico en favor de las nuevas edificaciones y planos reguladores. En el centro histórico es posible apreciar algunas construcciones decimonónicas, como el Museo Histórico y el edificio de correos, ubicados ambos en la plaza de armas, y vecinas a la bellísima catedral. Las modernizaciones urbanas generalmente no respetan el casco antiguo y es necesario poner mucha atención y elevar la vista para apreciar los añosos edificios del centro de la ciudad, que resisten el paso del tiempo y que sutilmente ofrecen un aire nostálgico a los transeúntes que se detienen a observar.
Para quien busque diversiones más contemporáneas, en Santiago encontrará una amplia variedad de panoramas. Por ejemplo, la cercana Cordillera de los Andes cuenta con centros de sky de primer nivel, los comercios se mantienen al tanto de las últimas tendencias, y la oferta gastronómica y de espectáculos es comparable a la de cualquier otra metrópolis a nivel mundial. Además, la ciudad se encuentra cercana a muchos atractivos naturales, viñas, termas y a una hora del puerto de Valparaíso, Patrimonio de la Humanidad.
El circuito turístico santiaguino no puede pasar por alto el cerro San Cristóbal y el Parque Metropolitano, señalado como el más grande del mundo. Aunque en rigor corresponde a una serie de cerros difícilmente urbanizables, los dimensiones permiten practicar variedad de deportes y proveen un pulmón verde fundamental para la respiración de la ciudad.
Santiago de Chile es una capital bulliciosa y llena de contrastes, pero que vale la pena conocer por ser una urbe llena de historia y por el inagotable flujo de vidas y energías que electrizan las calles y mantienen a la ciudad en constante marcha.
© 2009 Felipe Hidalgo Osorio