En la más apartada isla del Pacífico, en el vértice oriental de la Polinesia, y en condiciones de extremo aislamiento, se desarrolló una enigmática civilización que nos legó uno de los más misteriosos tesoros arqueológicos jamás descubiertos.
Se estima que los primeros hombres que poblaron la tierra de Rapa Nui arribaron a la isla alrededor del siglo VI, provenientes de las Islas Marquesas, aunque teorías menos reconocidas hablan de una colonización americana preincaica. La leyenda local acerca del origen de la población señala una isla mítica, llamada Hiva, desde la cual su rey Hotu Matu'a la condujo hasta las tierras nuevas de Isla de Pascua.
La sociedad Rapanui se organizó en 10 clanes (matas) que administraban un territorio definido cada uno, el cual siempre contaba con un sector costero donde se instalaban los centros ceremoniales y políticos. La población residía hacia el interior para mantener el necesario cuidado a los cultivos. La actividad religiosa rendía culto a los antepasados, a los cuales se representaba a través de grandes esculturas monolíticas llamadas moais. Pese a que actualmente los moais son conocidos a nivel internacional y han sido declarados Patrimonio de la Humanidad, estas enormes figuras antropomórficas representan un gran enigma para los arqueólogos y aún no se ha descifrado cabalmente su función y el modo en que eran trasladados y erigidos.
La tradición religiosa que construyó los moais en la Isla de Pascua se perdió luego de una profunda crisis social que se originó por la superpoblación y el deterioro de los suelos, lo que acarreó hambrunas y guerras que derribaron el orden social. Desde entonces se desconocen los secretos de una civilización cuya clase sacerdotal fue extinta y que, tras el descubrimiento occidental, sufrió la esclavitud y las enfermedades introducidas. En 1877, los descendientes de la antigua civilización se habían reducido a 110. Fueron ellos quienes debieron reconstruir la sociedad isleña y han rescatado hoy gran parte del patrimonio cultural Rapanui. Por desgracia, la única escritura que se desarrolló en la Polinesia, el rongo-rongo, ha quedado hundida en un profundo misterio tras la casi extinción de la población originaria.
Como consecuencia de una serie de caprichos políticos internacionales, desde 1888 la Isla de Pascua quedó bajo soberanía de Chile. Ambos territorios están separados por 3800 km. de profundo océano.
Actualmente Rapa Nui es uno de los destinos de turismo cultural más apetecidos de la tierra. La fragilidad de su patrimonio único en el mundo y de la cultura ancestral de los más de 3500 habitantes de la isla, ofrecen un viaje mágico a lo más profundo y exótico de la Polinesia. Los turistas acuden al encuentro de los ritos y tradiciones del milagro antropológico que es la cultura ancestral Rapanui, y también a descubrir sus miles de sitios de interés arqueológico y sus playas paradisíacas, entre otras muchas atracciones de esta isla que todavía se resiste a revelar los misterios de su historia.
Sólo es posible viajar a Isla de Pascua a través de la línea aérea chilena LAN desde Santiago o Tahití, con destino al Aeropuerto Internacional Mataveri, cercano a Hanga Roa, la única ciudad de la isla.
© 2009 Felipe Hidalgo Osorio