Abiyoyo
L
Photos selected by geographical proximity
R
Related guides
More
Madrid, El Viaducto
Con sus zancos / gigantescos / se despatarra el Viaducto /aplastando al Madrid viejo, mugía Carrere, el falso bohemio, el poetastro, el chaquetero. Luego sigue con que si es trampolín de suicidas y otras inanidades, pero es que esta construcción de hormigón, así como su antecedente de madera y hierro que se despatarró definitivamente en 1932, estuvo muchas veces infectada de literatos, al menos mientras vivió Cansinos-Assens que, vecino de la aledaña Morería, capitaneaba benevolente las mesnadas del Ultra o conversaba noctívago con destacados puntos de la golfemia literaria madrileña, como Pedro Luis de Gálvez, Armando Buscarini o Eliodoro Puche. Otros escritores de más fuste, como Francisco Umbral o Corpus Barga, le han dedicado también páginas memorables.
 
El viaducto hoy en pie, como el primero, continúa la calle Bailén y salva -no demasiado airosamente: sus tres arcos y cuatro nervios afectan una estética entre racionalista y decó aquejada de sobrepeso- el desnivel de más de veinte metros en vertical hasta la calle Segovia, trazada sobre el cauce del antiguo arroyo de Pozacho. Ya en tiempos de Felipe V quería enlazarse el Palacio Real con la cercana basílica de San Francisco el Grande, más que nada para que las personas de calidad no llegaran a los fastos cortesanos o religiosos con la lengua fuera y las pelucas torcidas o, peor aún, se descrismaran por aquellos andurriales con las prisas. El viaducto actual se terminó en 1934 aunque, debido a los desperfectos de la Guerra Civil, hubo de reconstruirse ocho años más tarde. En los días claros -en los nublados también, para qué vamos a decir lo contrario- es balcón de extraordinarias vistas, con el temblorcillo todavía popular de barrios antaño menestrales a un lado y la Casa de Campo, los prestigiosos crepúsculos y el horizonte infinito, al otro.
Esto era así al menos antes de 1998, cuando el Ayuntamiento de Madrid, henchido del cristianísimo afán de complicar las cosas a quienes se empecinaban en hacer de él plataforma de despegue para su último vuelo, instalara unas horrorosas pantallas transparentes que afean el puente, la panorámica y la madre que fundó al regidor, además de servir para bien poco frente a quien esté realmente decidido a entonar el adiós a la vida.
 
 
© Alberto Jiménez Rioja
book
Comments
Related TAGS
Copyright © 2010 Abiyoyo SL | All rights reserved. | Privacy | Terms and conditions.
"in this ugly time, the only true protest is beauty" (Phil Ochs)