Si Dublín tiene su Molly Malone, Málaga tiene su "Cenachero". Como aquélla, el cenachero no es sólo una escultura para los habitantes de Málaga, es todo un símbolo de la ciudad. Fue esculpido en bronce por Jaime Pimentel a finales de los años 60 y se encuentra al principio del Paseo de la Farola. La escultura rinde homenaje a una figura popular, un vendedor de pescado que iba por las calles de la ciudad moviendo sus cenachos o cestos llenos de pescado fresco, un elemento tan básico e importante para la gastronomía malagueña.