Abiyoyo
L
Photos selected by geographical proximity
R
Related guides
More
Madrid, San Ginés
¿San Ginés? ¿A qué se refiere usté, oiga? ¿A la iglesia, al pasadizo, a la librería, a la chocolatería? Pues a todo ello, claro, que todo está muy cerquita, a un par de minutos desde la Puerta del Sol si se baja andando por la calle Arenal hacia la Plaza de Oriente. La iglesia que, antes de tal, era posiblemente una ermita extramuros y en cuyo archivo se guardan papeles que informan del bautismo de don Francisco de Quevedo, de las nupcias de Lope de Vega e Isabel de Urbina o del fallecimiento de Tomás Luis de Victoria, se construyó a mediados del XVII. Es una especie de zarzuela (en sentido gastronómico) de estilos, empezando por el neoplateresco decimonónico de la fachada de la calle Arenal, con su loggia, su patio y sus tres airosas arcadas sobre las que se descansan dos pisos rematados por un frontón; a uno de los lados se levanta la sacristía y, al otro, la capilla del Santísimo Cristo. La torre del campanario, casi el único elemento original del templo -debido a sucesivos incendios, saqueos y deterioros-, es de refinado mudéjar y conserva su fábrica de ladrillo. La última restauración, que ha durado ocho años, concluyó ayer mismo, como quien dice. Su interior custodia, además de los documentos antedichos, obras de mucho mérito: un altar todo mármol, jaspe y bronce, tres retablos donde hay pintura y estatuaria barroca en madera estofada, un órgano del mismo periodo y 2.170 tubos, recién restaurado, óleos firmados por Alonso Cano, Lucas Jordán, Francisco Pacheco o su tocayo Ricci e incluso un Greco de primera, La expulsión de los mercaderes del Templo. Por haber, hubo hasta un cocodrilo disecado, procedente de una expedición a Indias de principios del XVI, aunque nadie dé hoy noticia de él: tal vez haya logrado huir a nado por el proceloso Manzanares.
A la entrada del pasadizo de San Ginés, que tiende sus curvas entre la calle Arenal y la Plaza Mayor y donde rufianes y matasietes solían dirimir pendencias a mandoblazo limpio, se abre la minúscula librería de don Luis, un tipo barbado y amabilísimo que disimulaba su envergadura de ogro tras un guardapolvo y que lo sabía todo de rarezas y de saldos. Un poco más arriba está la heredera de la Buñolería Modernista, la Chocolatería de San Ginés, donde los filósofos peripatéticos ya no toman café de recuelo, pero donde sirven un sabroso chocolate casi como hecho en casa con unos churros y unas porras infinitamente mejores que los de casa, suponiendo que el lector haya incurrido alguna vez en el vituperable vicio del símil congelado que se recalienta al microondas. Nada que ver, podemos asegurárselo.
 
 
 
© 2010 Alberto Jiménez Rioja
 
book
Comments
Related TAGS
Copyright © 2010 Abiyoyo SL | All rights reserved. | Privacy | Terms and conditions.
"in this ugly time, the only true protest is beauty" (Phil Ochs)