La terminación de este templo gótico se dilató 200 años. Las excavaciones en la plaza sacaron a la luz restos de dos iglesias, la primera del siglo XII y el templo-fortaleza mandado construir por Alfonso VIII de Castilla tras conquistar la ciudad en 1200. Parte de la puerta de la muralla quedó incluida en el cierre norte de la entrada. El edificio principal, ligeramente inclinado, es el más antiguo. El pórtico occidental, con ábside y un torreón-campanario octogonal, se levantó entre los siglos xv-xviii. La zona oriental se completa con una serie de dependencias, entre las que destaca la sacristía barroca del XVIII. En el XIX se añaden los dos contrafuertes y se eliminan un par de capillas. La iglesia tiene planta de cruz latina y deambulatorio con cinco tramos, ocupado cada uno por una capilla. Los distintos espacios combinan bóvedas simples, de crucería, ojivales, tetrapartitas y hexapartitas. La girola sólo se aprecia bien desde el interior, ya que está rodeada de construcciones adosadas. La alta nave del transepto tiene tres tramos, los de los extremos rematados por dos capillas encastradas en torres. El otro ala de la cruz consta de cinco tramos. La capilla de Santiago, del siglo XIV, posee nave única y grandes vitrales.