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Madrid, Palacio de Linares, Casa de América
El bello edificio de estilo barroco francés que ocupa la esquina entre el antiguo Prado de Recoletos y la calle Alcalá, el palacio de Linares, se levanta en los terrenos donde antes hubo un mercado, unos molinos de plata y un Real Pósito, que así se llamaban los almacenes de grano. Su proyecto, encargado al arquitecto Carlos Colubí por el neomarqués de Linares en 1873 (cuyo padre era un indiano que se había hecho de oro en Cuba gracias a la construcción de la primera línea de ferrocarril que tuvo la todavía colonia española), no concluyó hasta 1900, entre otras cosas porque se utilizaron materiales y técnicas de los que muy pocos se servían en la época, como la viguería metálica. En lo suntuario no se escatimaron gastos: para eso José Murga, el flamante aristócrata, construía su ostentosa vivienda, para hacerse un hueco en la alta sociedad madrileña. Necesitaba deslumbrar. Mármoles, bronces, caobas, estucos finos... cubrieron sus suelos las mejores alfombras de la Real Fábrica de Tapices, pintaron sus techos y paredes los artistas del momento, sus tapicerías se encargaron a las hilaturas más afamadas de Lyon, y todo así. El caserón incluía detalles un punto decadentistas, como escaleras disimuladas o pasadizos ocultos tras armarios; además, don José hizo construir en el patio de la mansión una casa de muñecas de tamaño natural, de dos plantas, para que su hija adoptiva Raimundita, que luego heredó la mansión, jugara sin estorbos.
 
Y aquí hay que hacer mención, siquiera de pasada, a la necia proliferación de leyendas de incestos, fantasmas, psicofonías y otras garambainas de las que se nutren programas de televisión dedicados al embeleco y páginas y más páginas de publicaciones fulleras. Trolas al por mayor, para no variar.
 
En fin, el palacio cambió de manos tres o cuatro ocasiones, entró en un período de abandono, sirvió de plató para que Luis García Berlanga -en colaboración con Rafael Azcona, como tantas veces- rodara en 1981 Patrimonio nacional y, después de que el Ayuntamiento se gastara una millonada para devolverlo a su antiguo esplendor, incluyendo la casa de muñecas del jardín, se convirtió en sede de la Casa de América, creada a propósito de los fastos del Quinto Centenario. Sirve hoy de centro de estudios de asuntos latinoamericanos y de escenario para encuentros, mesas redondas, representaciones de teatro, conciertos, exposiciones artísticas o proyección de películas; centraliza también diferentes premios literarios y cinematográficos. Puede visitarse los fines de semana, con guía, a cambio de una cantidad módica.
 
© 2010 Alberto Jiménez Rioja
 
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