Soy un tipo gentil / de carácter jovial
a quien mima la sociedad.
Caballero de Gracia me llaman…
Pues no, nada que ver con el personaje original en cuyo honor o a cuyas costas se construyó en 1654 el oratorio que luego restauraría Juan de Villanueva a finales del siglo XVIII: hablamos del cura italiano Jacobo de Grattis que, según un grabadito que ha llegado hasta nosotros, era un personaje de expresión entre lela y aviesa, como de enterrador necrófilo, sin pizca de jovialidad. Acumulaba propiedades inmobiliarias en la calle que luego llevó su nombre (no Grattis, si no Gracia) y que estaba entre las mejores de la zona. Según cuenta Ángel Fernández de los Ríos (¡ese republicanote!) en su Guía de Madrid, Grattis era un tipo que no tenía mayor problema a la hora de seducir y hasta de envenenar mujeres, aunque eso sí, parece que luego se arrepentía, se ordenaba sacerdote y fundaba congregaciones dedicadas a las obras de caridad.
Cuando se acometió el trazado de la Gran Vía se tiraron las casas de la parte norte de la calle excepto el oratorio, que fue objeto de sucesivas reformas. Seguro que lo han mirado distraídamente más de una vez subiendo o bajando por la Gran Vía, cerca de la Red de San Luis. Se trata de una fachada peculiar, que incluye una estructura semicilíndrica signada por una gran cruz, todo ello bajo un arco de medio punto: constituye precisamente el cerramiento del ábside del oratorio y es mucho más moderna que el resto. En realidad, los últimos retoques no tienen ni dos décadas. Lo más interesante, sin duda, está en el interior, porque Juan de Villanueva juega de modo genial con el espacio y los elementos compositivos para que en lugar de una sola nave trazada bajo una bóveda de medio cañón sustentada por una doble fila de columnas y decorada con gallones -esos elementos en forma de gajos afilados-, parezca que hay tres. Una cúpula oval sobre pechinas fuerza aún más la perspectiva y ayuda a engrandecer un espacio de sí pequeño; cúpula y bóvedas están decoradas con frescos de Zacarías González. La fachada de la calle Caballero de Gracia es obra de Teodoro Moreno y data de 1823, y muestra un bajorrelieve de José Tomás que reproduce La última cena leonardesca. De las obras del interior la más valiosa es el Cristo de la Agonía, una extraordinaria talla de Juan Sánchez Barba, el escultor setecentista español de cuyo trabajo tan poco, por desgracia, queda. Hay también algún cuadro de mérito y unas vidrieras de la casa Maumejean.
© 2010 Alberto Jiménez Rioja