Hay ciudades, como Edimburgo o París, con cementerios tan bellos que se convierten en un destino turístico más. Pues bien, Málaga es una de ellas.
La existencia del llamado Cementerio Inglés tiene, como todo, una razón histórica: la necesidad de enterrar a los extranjeros protestantes fallecidos en la ciudad. De este modo, en el año 1930, quedó constituido, convirtiéndose en el primer cementerio protestante de España. Para los amantes de la belleza gótica o para los que desean visitar la ultima morada de alguien a quien admiran, en este cementerio encontrarán, además de todo ello, un tranquilo y encantador paseo entre bancales y mausoleos.