Cuando los trabajadores que realizaban labores de construcción de un jardín a la entrada de la Casa de Cultura en 1951 descubrieron las ruinas de este teatro, tal vez no podían imaginar hasta qué punto este hallazgo cambiaría la apariencia del centro histórico de la ciudad.
En la ladera del mismo monte que acoge la Alcazaba, se halla este teatro desde el siglo I. Visitar este lugar, sentarse en el graderío, imaginarse las representaciones teatrales que allí tuvieron lugar, es un privilegio para todo aquel que visite la ciudad.
© 2010 Rocío Orovengua León